viernes, abril 15, 2011

¡Promocionar la web de la película, no un portal, almas de cántaro!

González Macho, el nuevo director de la Academia de Cine, ha comentado:
Estamos en un modelo obsoleto y hay un modelo que está por llegar en el que, indudablemente, internet jugará un papel muy importante, pero no se sabe exactamente muy bien cuál va ser aún.
Hay que reconocer que al menos González Macho es un empresario que  ha tratado de moverse. Creó un portal para alquilar el visionado de películas por streaming, que no está resultando bien económicamente. Y de esto va la entrada de hoy de este blog: si el futuro del cine para evitar las descargas puede estar en promocionar este tipo de portales o tiendas en que puedes ver una película por streaming tras pasar por caja.

Desconozco si el alquiler de películas vía streaming va a ser un buen negocio en España en el futuro, pero tengo una cosa clara: la mejor opción para la industria del cine no está en promocionar que haya un portal de cine de pago, sino lograr que toda persona dispuesta a pagar por ver la película por Internet  acuda directamente a la página web de la película.

Un portal hace de intermediario y eso supone perder un porcentaje (veremos si el portal aporta un valor que lo justifique o no). Aún si el portal lo promociona la propia Academia o el gobierno para que el porcentaje que se pierda sea menor, sigue habiendo un problema: ¿puede ese portal competir a la hor a de atraer usuarios con los auténticos profesionales de la intermediación 2.0, como las telecos, Amazon, Google o Apple? Por ejemplo, Telefónica cuenta con la ventaja de tener la red de comunicación, facilidad para cobrar fácilmente las películas (a través de la factura normal), experiencia con Imagenio y capacidad para ofertar hardware al cliente conectado directamente al televisor. Amazon cuenta con base de clientes con medio de pago ya registrado, Apple lo mismo y además dispositivos y clientes acostumbrados a comprar en su tienda multimedia. Puede que fabricantes de televisores también se planteen en el futuro poner sus propias tiendas.

Si la gente se acostumbra a los portales en lugar de ir directamente a la web de la película, la industria del cine perderá su oportunidad de ahorrar vendiendo por Internet frente al canal tradicional: simplemente lo que antes se llevaba el distribuidor (que al menos pertenecía a la industria del cine) y la tienda (en la que al menos trabajaba mucha gente si sumamos todas), ahora se lo va a llevar otro que a lo peor es una multinacional sin apenas infraestructura en España y pagando la mayoría de impuestos fuera, como el caso de la tienda de aplicaciones de Apple.

Por supuesto, un portal puede ofrecer algunas ventajas. Pero la mayoría se pueden conseguir
mediante una plataforma común, que el usuario estará usando desde la web de la película de forma transparente en lugar de desde la web del portal. Por supuesto por usar los servicios de esa plataforma común también se paga, pero al ser transparente para el usuario realmente las productoras pueden negociar quién lo ofrece más barato porque pueden cambiar cuando quieran: los clientes son suyos, no de la plataforma, cosa que no ocurre con el portal.

Por ejemplo, mediante una plataforma a modo de servicio transparente para el usuario y sin necesidad de portal, es posible:
  1. ofrecer a las web que lo deseen toda la infraestructura del pago y del streaming
  2. hacer ofertas especiales del tipo 2x1, aunque las películas las hayan producido empresas distintas que simplemente se van a repartir al 50%.
  3. Si hay un sistema de pago común, es posible ofrecer un control "neutral" de una funcionalidad interesante de las tiendas y portales: las estadísticas de más vendidos y las valoraciones de los clientes comprobados (que al haber pagado a través de la plataforma se sabe que realmente han pagado por la película).
¿Y qué hay de la ventaja promocional que ofrece un portal? a ver, no aporta lo mismo un portal para enterarte que existe un juegecillo para el iPhone que para saber que existe una película sobre un tal Harry Potter. A tu página web de la película puedes llegar por publicidad de muy diversos modos: campañas publicitarias tradicionales, en Google Ads, o dar comisión a las webs de cine que te traigan clientes. Hasta los propios torrents son publicidad de las películas.


Esto me lleva a otro punto: la web de una película debería ofrecer la posibilidad de convertirte en un "micropatrocinador" de la película, donando por ejemplo un mínimo de un euro. Reconozco que si me descargo una película y no me gusta no pienso donar ni un duro, pero sí si me gusta. Puede que mucha gente que descarga no done nada (pero es más inteligente hacer campaña para que donen que llamarlos ladrones) pero lo que se saque es dinero limpio y sin gastar realmente nada en infraestructura para el streaming porque la película la han conseguido ellos por su cuenta Si una donación mínima de un euro parece poco ¿qué margen queda por copia alquilada a través de un intermediario con un portal de streaming, o de un alquiler en un videoclub?

2 comentarios:

Ramón Rey dijo...

Filmin, el portal del Presidente de la Academia se dedica a alquilar streaming de cine independiente. No se que esperaba este buen hombre con ese tipo de contenidos tan concretos para un público muy definido.

Sobre tu propuesta... es parecido a Libranda, una plataforma que permita vender películas en cualquier parte sin necesitar intermediarios... eso sería interesante si no fuera porque las propias distribuidoras de cine ya son intermediarios que se mueven para explotar sus contenidos xD

No sale rentable promocionar 500 webs de 500 películas para que la gente sepa de su existencia. es mucho más práctico e interesante que existan portales en distintas plataformas que dispongan de un catálogo y unas condiciones y que puedan competir entre ellos según dinstintos modelos de negocio.

En España tenemos iTunes / AppleTV, XBOX Live y PlayStation Network vendiendo y alquilando películas. Hablamos de varios millones de dispositivos que tienen al alcance de sus usuarios un catálogo de cientos de películas. Esas empresas gastan una pasta en mantener esos servicios, promocionarlos y darles su parte a las distribuidoras sin que estas hagan nada más que proporcionar los contenidos y cruzarse de brazos.

Lo que tendrían que hacer las distribuidoras españolas es hacer algo de una vez, crear cada una un portal con sus contenidos como mínimo o uno conjunto (tipo hulu o netflix) y vender sus contenidos online. viven todavia en el siglo XX y no han hecho absolutamente nada en transformar su modelo de negocio y la explotación de sus obras más allá de cobrar su parte cuando viene Microsoft, Sony o Apple a decirles que se puede ganar dinero vendiendo películas en Internet.

Chema Peribáñez dijo...

También me acordé de Libranda al escribir el artículo, pero realmente hay diferencias importantes. Libranda de hecho me parece básicamente una mala idea como he escrito en una entrada que tengo archivada para rematar y publicar un día de estos ;-).

Libranda en realidad está orientado a librerías, no a vender directamente tus libros y creo que no hace sino intentar perpetuar el modelo actual de intermediarios pero con ebook. La idea que propongo es básicamente que el grupo de productores que ponen pelas para hacer una película la puedan vender directamente.

Tienes razón en lo que dices de las distribuidoras. El mayor inconveniente que veo es precisamente que los distribuidores van a querer seguir con su negocio y que además la industria de cine es imbricada y se entrelazan intereses al haber personas que están tanto en el negocio de la producción como la distribución.

Sin embargo sí veo sentido promocionar directamente las webs. Que Apple, Microsoft y Sony hayan invertido mucho en sus plataformas es cierto, pero es su problema. La mayoría de la gente se las arregla muy bien para ver las películas sin esas plataformas (de ahí la popularidad de las descargas) por lo que sí hay posibilidad de ofrecer a la gente algo que no recurra a tales plataformas y ahorrar en costes que pueda en parte repercutirse en precio y parte en margen de beneficios. Lo que comento, si no tienen capacidad de montar el chiringito, pueden recurrir a otros, con la ventaja de que pueden cambiar cuando quieran sin que el proveedor de la plataforma se quede con los clientes.